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Armando una Tabla de Quesos perfecta

Las tablas de queso son un recurso excepcional para dar paso a la comida de manera atractiva y original en cualquier celebración. No requiere habilidades culinarias avanzadas para su elaboración y la clave radica, realmente, en seleccionar cuidadosamente los elementos.

Su creciente popularidad ha llevado a que muchos establecimientos ofrezcan  versiones casi preparadas, aunque también son muchas las personas que prefieren elegir sus propias versiones según sus gustos y economía.

En la actualidad, donde la comodidad se valora tanto como la calidad, la opción de comprar quesos artesanales online en León, una de las zonas con mayor prestigio, junto con los quesos manchegos, agrega una nueva dimensión a la experiencia gastronómica. Plataformas especializadas ofrecen una amplia gama de ellos, permitiendo a los anfitriones seleccionar y recibir cuidadosamente curadas diferentes tipos de alta calidad sin salir de casa. 

Este enfoque de compra no solo simplifica el proceso de preparación, sino que también abre las puertas a descubrir nuevas variedades y productos que quizás no estén disponibles localmente. La posibilidad de adquirir estas “delicatessen” gastronómicas online añade una dimensión conveniente y emocionante a la experiencia.

“Entendemos la importancia de saborear quesos artesanales auténticos sin tener que salir de casa. La compra en línea es un proceso rápido y fácil”, comentan desde La Prada

Elección y cantidades a tener en cuenta

Una ventaja de este tipo de preparación, radica en las innumerables opciones de combinación. Se pueden elegir de distintos tipos de leche, grados de maduración, tipos de corteza, texturas de la pasta, intensidades y zonas de producción. Por ejemplo, es posible seleccionar un mismo tipo con diferentes grados de maduración. Sin embargo, la opción más popular suele ser la de incorporar diversas variedades para jugar con los diferentes sabores, aromas y texturas.

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La elección de quesos es crucial, y entre los más conocidos y apreciados se encuentran el de vaca, el azul y el de cabra. Pero también pueden incluir algunos gourmet o de preparaciones sofisticadas, como el camembert, provolone, tilsit, emmental, manchego, cheddar o brie.

La inclusión de un queso de vaca en la tabla es casi obligatoria, ya que su sabor suave y cremoso es un deleite para una amplia gama de gustos. El Brie o el Camembert, aportan una textura untuosa y un bouquet delicado que complementa perfectamente las frutas frescas, los frutos secos y los embutidos seleccionados. Cuentan con una corteza aterciopelada y un interior sedoso, ofrecen una experiencia gustativa que es al mismo tiempo lujosa y reconfortante.

Para aquellos que buscan añadir una nota audaz y distintiva a su tabla, el azul es una elección inigualable. Variedades como el Roquefort o el Gorgonzola ofrecen una amalgama de sabores intensos y una textura característica salpicada de vetas azules. Estos son perfectos para aquellos paladares aventureros que buscan una experiencia de sabor única. Al combinarlos con frutas dulces, como peras o higos, se crea un contraste fascinante que hace que cada bocado sea memorable.

También se puede sumar un queso de cabra que aporta una dimensión fresca y vibrante. Tienen una textura firme y un sabor distintivo que puede variar desde lo suave y cremoso hasta lo más consistente y terroso. Estos complementan maravillosamente los acompañamientos herbales, como la miel y las hierbas frescas, creando una sinfonía de sabores que despiertan los sentidos.

Cantidades

Antes de decidir la cantidad necesaria para una tabla, es esencial tener claro si será el protagonista o desempeñará un papel secundario en la celebración. Como plato principal, se considera adecuado servir entre 150 y 200 gramos por comensal; en cambio, como entrante o postre, bastaría con unos 50 gramos.

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En cuanto a la variedad para degustar, suele ser común incluir entre 4 y 8 tipos diferentes. La cantidad de variedades puede aumentar según la importancia que se le otorgue al queso en la comida.

La temperatura óptima para madurados oscila entre 20 y 25 °C, mientras que los más blandos deben estar entre 18 y 20 °C, y los frescos no deben superar los 15 °C.

Los elementos complementarios, tales como frutas, frutos secos, miel, mermeladas, chutneys, salsas y panes, contribuirán a lograr un equilibrio en los sabores de los quesos y proporcionarán a los comensales una diversidad de texturas y matices.